Nuestra historia: El primer monólogo.

Monologuistas — By on 9 noviembre, 2011 19:21

A lo largo de estos más de 8 años que los Críticos Cítricos llevamos dando guerra por los escenarios nos han hecho unas cuantas veces la pregunta: ¿y cómo empezasteis?

Así que, poquito a poco, y en diversos artículos lo iré contando para los más curiosos. Historias verídicas que podrán ser ligeramente aliteradas para la ocasión. Lo digo porque lo que he elegido como el principio de los principios es la polémica pero real historia del primer monólogo que escribí y su posterior robo.

Corría el año 2000. En Canal + había empezado recientemente un programa de esos “para una gran minoría”, El club de la comedia. Un amigo mío, buena gente pero un poco disperso, en una noche de cervezas tras jugar un partido de baloncesto (¿por qué el alcohol está en el origen de tantas cosas?), me empezó a decir que con la de tonterías que decía, y con lo que me gustaba escribir, que por qué no hacía un monólogo. Apostillaba que tenía una amiga que tenía otro amigo que trabajaba en este nuevo programa que acababa de empezar y que si me salía bien se lo podía pasar.

En aquella época me acercaba peligrosamente a la treintena, y había comenzado con una costumbre que no he podido abandonar: adquirir achaques. En concreto uno que me daría (y me sigue dando) para anécdotas, monólogos y, en el momento de sufrirlo, sudores fríos y vergonzantes situaciones. Estoy hablando de mi maravilloso colon irritable y su síntoma más reconocible: el apretón.

Así que como para empezar nada mejor que apoyarse en algo autobiográfico, escribí ese primer monólogo que como no podía ser de otra manera se tituló el apretón. Yo, que aún desconocía el poder de difusión de internet, se lo envié a mi amiguete, y a unos cuantos más. Y pasó un gran tiempo hasta volver a saber de él.

Fue a finales del año 2002. Aquel año hubo un concurso de monólogos en la web de El Mundo. Había que ir a un estudio a que te grabaran haciendo un texto no mayor de dos minutos, después ellos hacían una criba, y colgaban los 50 mejores de los cuales el ganador sería elegido por votación popular y se llevaría un premio de 3000 euros.

Yo no tenía valor ni de coña para hacer eso, pero la gran Carolina Batanero (actualmente de retiro temporal, 100% focalizada en el diseño) le echó un par de ovarios, y fue a concursar con una versión reducida de uno de los que se convertiría en uno monólogos míticos de los Críticos Cítricos que seguimos haciendo hoy en día: El ginecólogo.

Fuimos seleccionados para la final (viendo la calidad de algunos rivales, no tuvo merito) y estuvimos cerca de clasificarnos para la votación final de los 5 primeros (estuvimos clasificados durante una semana y nos desbancaron una hora antes del cierre de votos). Lo peor no fue eso, lo peor fue descubrir… quién ganó el concurso y con qué monólogo.

Quién : El señor Corrales, un mediocre humorista que alcanzó cierta fama actuando en programas de Jose Luis Moreno y que, ahí es nada, ha llegado a actuar en teatros de la Gran Via. Y su monólogo, a ver si lo adivináis: El apretón…. Que sin ser un plagio completo contenía partes 100% calcadas de aquel primer monólogo que escribí…. Ironías de la vida… ¿verdad? Tampoco es de extrañar, este hombre como otros humoristas de medio pelo nutren sus espectáculos con los típicos correos que se reenvían por internet y con lo que encuentran con la red de redes… porque es mucho más fácil que pagar un guionista.

Después de aquello investigué con ayuda del buscador (seguramente Terra, Hispavista o LycosGoogle no era famoso aún!!!) y vi que mi monólogo había tenido una vida propia paralela por internet, estaba colgado en varias páginas e incluso en una recopilación no oficial de monólogos de El Club de la comedia que me llegó reenviada hace unos años ( Lo que no quiere decir que mi monólogo saliera realmente en El Club de la Comedia, simplemente que alguien lo juntó con otros que si salieron), lo que me llenó de orgullo y rabia a partes iguales.

Aprendí a no reenviar monólogos por internet, actualmente sólo los reenvío a los miembros del grupo, y también decidí que ese monólogo nunca lo haríamos, simplemente porque los Críticos Cítricos sólo hacemos textos originales y no quería que alguien al oírlo lo hubiera visto antes en internet y pensase que éramos unos copiotas.

Después de más de diez años. Ha llegado el momento de reivindicarlo. Así que en breve, lo colgaré en esta página, ya que es público en internet pues que tenga un lugar en la web a la que realmente pertenece… y además a lo largo de este año, lo revisaré y lo pondremos en los escenarios.

Lo mejor de esta historia es que gracias a ese concurso que perdimos en internet, alguien vio a Carolina y la invitó a actuar a un concierto…. Y ese sería el antepenúltimo paso antes de la formación de los Críticos Cítricos. Pero eso es otra historia que seguiremos contando aquí.

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