El lado oscuro del coche fantástico.

Estado Crítico — By on 12 septiembre, 2012 22:03

No, queridos amigos, lectores en general, frikazos en particular, no voy a hablar del hermano gemelo malo de KITT, aquel objeto de deseo del macarra ochentero, KARR. Voy a hablar del bólido protagonista de la serie aparentemente dicharachero y divertido, con un humor ácido a la altura del Jeffrey del Príncipe de Bel Air y dos puntos por debajo de Sofia Petrilo.

Y precisamente evocaré el modus narrandi de esta última para compartir las disquisiciones a las que me llevó el domingo pasado la contemplación de la mítica serie.

¿Nos hacemos un KITT-KARR?

Sicilia. 2012. Era una mañana de domingo y la ausencia de resaca me indicaba que no era ya tan joven. La programación matutina hacía las delicias de aquellos jóvenes que tuvieron una Puch Condor y luego un Renault 5 tuneado con pegatinas de Penelope en la parte superior de luna delantera y trasera. Por un lado Top Gear, por otro Más que Coches y last but not least…. Knight Rider, El coche fantástico en persona, bueno, en máquina.

Iba a ser una mañana llena de reflexiones, primero me pregunté por qué la programación de las mañanas del fin de semana estaba tan cargada de testosterona… ¿Las mujeres no madrugan o es que los de la parrilla de TV las imaginan limpiando la casa mientras los hombres con los huevos en la mano ven programas de motor? No llegué a ninguna conclusión porque mi novia me mandó a limpiar el wáter…

El caso es que cuando volví al sofá me enganché a uno de esos rancios capítulos del coche fantástico, con el pelazo de Michael Knight, sus gafas de sol tipo Top Gun, la flema de Devon, el cardado de las protagonistas femeninas (excepto la mecánica con mono blanco de dado del grupo Parchís, Bonnie) y los actores encasillados en el papel de malos que venía rebotados de algún capítulo de El equipo A.

Precisamente uno de esos malos perseguía al coche fantástico, cuando Michael en complicidad con su irresponsable bólido decide soltar aceite para que su perseguidor se escoñe. Muy bien, KITT. Bravo, Michael. La Fundación para la ley y el orden… ley y orden…¡mis cojones! Vale que vayáis a toda velocidad por carreteras secundarias (aunque intentaran ocultarlo poniendo el velocímetro en millas y así pareciera que iba más lento), vale que os paséis las normas de circulación por el forro (de cuero) del asiento de atrás, pero…almas de cántaro, ¿No os parece pelín irresponsable tirar aceite sobre la carretera? Ante aquella escena trepidante no pude por más que evadirme y pensar en el lado oscuro de esta serie… reflexioné e imaginé: ¿Qué pasaría en aquella carretera mientras no grababan?

Domingueros de excursión. Familia de siete miembros en un Renault 8. Los niños, la abuela, el tupper (AKA tartera), todos magullados y su coche siniestro total por culpa del aceite que soltó el coche fantástico. Bravo KITT.

Familia feliz antes de morir por culpa de KITT

A continuación pasa por allí un grupo de ciclistas amateur, todos al suelo y en aquella época la mayoría iban sin casco. Olé tus huevos, Michael. Bravo KITT. El coche vandálico.

¡Dios! y ahora llega un camión que trasporta residuos contaminantes, derrapa y se estrella contra la familia, los ciclistas y los malos. Explota. Mueren todos y la onda expansiva llega hasta Niki Lauda que paseaba por allí. Bravo KITT. Vaya idea que tuviste con el aceitito.

No sé vosotros, pero a mí se me ha caído un ídolo de la niñez. Menos mal que siempre me quedará Torrebruno.

Tags: , ,

0 Comments

You can be the first one to leave a comment.

Leave a Comment